jueves, 7 de mayo de 2009

Hacer ruido


Recuerdo la primera vez que oí mis venas, en realidad eran arterias; específicamente mi carótida y aorta.
La razón es que estaba acostada en el consultorio del doctor que me diría si era apta para hacerme el taq o no, recuerdo que le sorprendió que no tuviera 80 años y más bien tuviera 60 menos.
En fin estaba ahí viendo mis arterias cuando escucho un sonido irrepetible. Me sorprendió muchísimo y le pregunté de qué se trataba. Sonriendo me dijo que era el sonido que hacía la sangre al pasar por ellas. Me quedé atónita, era increíble. No solo tenía ritmo sino que su singular composición aún hoy la recuerdo con una extraña sensación. Literalmente hago ruido.

No sé si hayan escuchado antes ese particular sonido, pero no se parece para nada al sonido "normal" del latido del corazón. En fin, la razón por lo cual despolvé esta anécdota es que uno se olvida de esas pequeñas grandes cosas que hacen que uno detenga el paso y observe su alrededor y salir de ese eterno monólogo mental.

Hacer ruido. Siempre me ha intrigado el hecho que todo absolutamente todo hace ruido y del millón de sonidos que uno no se percata. Por ejemplo es tan sencillo como prestarle atención al cuerpo, el sonido de los párpados al cerrarse una y otra vez, las articulaciones de los dedos al tocar las teclas, abrir la boca, bostezar, el estómago... todo. Es curioso y entonces uno piensa. ¿Qué sonido hago? ¿Cuál es el ruido que anuncio al mundo con mi existecia?...sí, sí, mis constantes existencialismos salen a la luz pero es cierto. ¿Hasta qué punto somos capaces de componer algo?

Todos somos una sinfonía andante más allá de la anatómica por supuesto, la idea es analizar qué clase de composición estoy haciendo. ¿Es arbitraria, tiene un propósito, es armónica, cíclica, experimental, trascendental?...

Si aplicáramos esto en nuestro día a día, estoy segura nuestro caminar sería muy distinto.

1 comentario:

  1. Hay vidas de sonido tan hermosamente afinado que quisiéramos nunca termine.
    Tus líneas expresan que vas por ese camino de perfección.
    ¡Saludos!

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me echan el ojillo